agosto 07, 2006

DANDO JUGO



Muchas veces he escuchado a apoderados jactarse de “lo amigo que somos con mi hijo”, dando a entender que entre ellos existe una relación estrecha, de igual a igual, sin barreras, de un entendimiento perfecto, “sé en que anda mi hijo y además sé que él no me fallará”.


Un panorama que, a todas luces parece ser el ideal de relación entre padre e hijo o entre madre he hija, pero ¿estamos llamados a ser “Amigos” de nuestros hijos? o ¿de los amigos de nuestros hijos?

Hace algunas semanas fue el cumpleaños de una compañera de nivel de mi hija mayor, una fiesta que ,al parecer, no hubo excesos de los jóvenes participantes, al menos no trascendió.

Uno sabe que en estos cursos, las fiestas tienen alcohol (cervezas, piscolas, ron, etc.) Pero por lo general uno supone que este alcohol es provisto por los mismos jóvenes, que lo ingresan clandestinamente. Jóvenes entre 15 y 16 años de edad, a los que dado su juventud e inmadurez uno podría darles el beneficio de hacer alguna tontera o estupidez propia de su edad.


Cuando pase a buscar a mi hija y otras dos compañeras de ella a la fiesta (fiesta que se realizó en un local arrendado), me doy cuenta que a metros de la entrada de la fiesta, esta estacionada un auto en la penumbra, también percibo que sospechosamente los jóvenes salen de la fiesta rumbo a este vehiculo para darle unas empinadas a una botellas que no eran precisamente bilz ni Pap. Además hacían mezclas en vasos con bebidas, que rápidamente era tragadas al seco, esto ya no me gusto nada. El espectáculo de estos jóvenes tropezando y con problemas de coordinación, contrastaba con la imagen que tenia de ellos hasta hace pocos años atrás cuando solo corrían tras la pelota de fútbol. Pero cuando voy entendiendo que un adulto, era el dueño del auto y además el proveedor del copete, menos me cuadró el espectáculo.



El tío buena onda… ……………………………. bien patético el tío buena onda.

Me pregunto si a mi hija le gustaría verme tomando en la calle con sus amigos. Además saber que su padre emborrachó a sus compañeros de curso, no debe ser algo que a mi “amiga hija” la haga ser más popular.

Entendámoslo de una vez, nuestros hijos son nuestros hijos y no nuestros amigos, y mis amigos son tan cuarentones como yo. Y déjenme contarles algo, a nuestros hijos les da vergüenza vernos en sus carretes* “dando jugo”…. y menos copete.

* Dar jugo = acción patética, desatinada, meter la pata, desubicado, poco apropiado, entre otras acepciones;( todas negativas)